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martes, 6 de noviembre de 2018

Congregación Espiritual de la Nueva Jerusalén.



1972 – La Hermanita Antonia esperando la Incorporación de un Maestro de la Cosmogonía, en Santiago de Chile.


Madrecita Laura Antonia, Portaestandarte de la Verdad del Divino Padre Creador en el siglo XX de nuestra Era.


La Verdad del Divino Padre Dios Todopoderoso llegó a la Tierra a través de Madrecita, el 2 de octubre de 1967, en Santiago de Chile, desde este confín del mundo y para toda la humanidad.
Quiero una vez más, expresar en estas líneas, un emocionado recuerdo a la profeta de Dios, a la que tuve el privilegio de conocer personalmente y a quien el Padre Divino envió a la Tierra, para anunciar la llegada del Apocalipsis, a la humanidad de nuestro mundo. Ella reveló que, a mediados del año 1972, empezaban a cumplirse todas las profecías antiguas sobre el fin de los tiempos de la humanidad terrena, y cuyo testimonio se encuentra situado en las Sagradas Escrituras de la Biblia.
Estas profecías antiguas están en el Antiguo Testamento con los escritos de Isaías, Jeremías Exequiel, Daniel y los profetas menores, como también en el Nuevo Testamento, con las profecías y enseñanzas de nuestro Divino Maestro Jesús, el Mesías; así como también del profeta Juan Evangelista, con su obra Apocalipsis, que es el último libro profético de la Biblia.
Todas estas profecías antiguas vaticinan el caos telúrico y meteorológico que hoy vivimos en nuestro planeta, así como la corrupción moral de la humanidad y la violencia que llena los ámbitos. Igualmente vaticinaron la emergencia de la gran Bestia del Apocalipsis y su caída catastrófica; como también anunciaron la subida de la Bestia segunda, el 666, “que es número de hombre” dice la Escritura Sagrada, por lo que fue un hombre, que subió, reinó, extravió a la humanidad y luego, también como señala la escritura, “fue molido sin mano”.
Madrecita Laura Antonia, en su tiempo confirmó, en el Nombre del Divino Padre, todas estas profecías Bíblicas, las aclaró, y a su vez emitió nuevas profecías y revelaciones sobre el Apocalipsis, tanto genéricas como referentes a los acontecimientos en Chile, en el mundo, en relación a la Tercera Guerra Mundial Nuclear y al Día Final de la humanidad.
Sus discípulos hemos podido comprobar como muchas de sus profecías de 1972, se han ido cumpliendo paulatinamente a través de estos últimos 46 años, en todos los ámbitos de la Tierra: “Continuarán las guerras y la violencia, habrá fenómenos meteorológicos que han de traer destrucción y muerte; habrá hambre y mortalidad, enfermedades de origen radioactivo para las cuales el hombre no encontrará remedios, habrá fuertes temblores que sacudirán la Tierra, y la ciudad de la Bestia 666 (nombrada en el Apocalipsis de Juan Apóstol), que gobierna a los hombres, será destruida, como también las grandes  ciudades que son cuna de escándalos y de inmoralidad. Harán erupción casi todos los volcanes de la Tierra”.



A la fecha de hoy, septiembre de 2018, muchas de estas profecías se han cumplido y se siguen cumpliendo casi cotidianamente, de acuerdo a la Voluntad de nuestro Divino Padre Creador.
Continúa diciendo la Profecía de Madrecita: “Horrorizados, los hombres huirán como manadas de bestias heridas; habrá un terremoto de tal magnitud, como ningún otro ha habido jamás y el Divino Maestro Jesús bajará a proteger a sus siervos, entre temblores, fuego, rayos y truenos, y marcará en el Éter una línea divisoria de Este a Oeste. A un lado quedarán la destrucción, el horror y la maldad del hombre, y al otro, vistiendo blancas túnicas, quedarán los siervos, los que hoy le sirven y veneran, porque al venerar al Maestro, se venera, se ama a nuestro Todopoderoso Divino Padre Creador.
Luego todo cobrará vida, los árboles, las plantas, el agua, se vestirán de hermosos colores radiantes; entonces bajarán aves de múltiples y hermosísimos colores y Naves Espaciales de planetas desconocidos, llegarán en ayuda de los elegidos, y solo entonces reinará para siempre la paz y el amor. Quizá esto último sea que Dios, en Su infinita Bondad y Justicia, traslade a sus siervos a planos Superiores del Astral”.

Sin embargo, Madrecita debió vivir el destino de los Profetas enviados por el Padre a este planeta primitivo. Fue perseguida por la Gran Bestia 666, en unión con la Dictadura en Chile desde el 11 de septiembre de 1973, y fue calumniada ella y sus discípulos, y puestos en prisión incomunicados, ella, el arzobispo su esposo y dos discípulos durante seis días, después de los cuales fueron puestos en libertad “sin cargos”. Pero la dictadura le cerró arbitrariamente su Laboratorio de Cosméticos, que ella había construido y organizado con todos los permisos, como su fuente de subsistencia. También la dictadura le impidió trabajar en otros rubros que ella intentó para ganarse la vida: Una empresa de comidas caseras para industrias, una tienda de abarrotes, una tienda de ropa en San Bernardo. Finalmente tuvo que salir diariamente invierno y verano, en su kleinbus, junto a su esposo al campo, a vender cosméticos y trabajar en los remates, en la reventa de mueblas y enseres, para ganar su sustento.
Cuando volvió la democracia a Chile, se recurrió a las autoridades en busca de justicia. Pero ahí estaba al acecho la gran Bestia 666, para ir contra la profeta de Dios.  Esta demanda de justicia fue respondida públicamente con un decreto Ministerial, que reprodujo todas las calumnias de la Dictadura.
En efecto, en el Decreto N° 426 del 26 de marzo de 1992, en su punto 6°se señalaba: “que de los informes y demás actuaciones que rolan en estos autos” (las calumnias que un Agente del Estado, por orden de la dictadura, envió en forma secreta a la ministra de justicia de la época, y que ahora se reproducían) “se desprende que se trata de una organización conformada básicamente para explotar la ingenuidad y creencia de la gente en los poderes sobrenaturales que se atribuye Laura Antonia Alcaíno Pozo, apodada “Madrecita Laura Antonia”.


A pesar de todas las dificultades y calumnias, Madrecita siguió adelante en el cumplimiento de su misión religiosa y profética, acompañada por los discípulos fieles.
Pero la Bestia volvió al ataque contra la profeta del Padre Divino. Se levantaron Anticristos, que lideraron a seguidores de la Bestia, en una conjura satánica, que involucró a tres hijos mayores de 30 años de Madrecita, para que estos entes desnaturalizados, calumniaran a su madre, pretendiendo falsear su ministerio profético y a su religión sagrada, en una campaña de prensa y televisión. Pero los vecinos de la Pintana firmaron una lista a favor de la Congregación y la campaña de calumnias cayó por su propio peso. Finalmente, los Tribunales de Justicia de Chile, establecieron la falsedad de las imputaciones, haciendo justicia a la Profeta del Padre.
Pero esa campaña de viles calumnias, a la cual fueron inducidos sus propios hijos por los Anticristos, constituyó una crucifixión moral de Madrecita Laura Antonia. Como consecuencia, ella sufrió un ataque cerebral que la llevó a la muerte, después de una larga agonía.
Durante todos los años que siguieron a esta iniquidad, hemos podido ver como todos aquellos que participaron en contra de la Profeta del Padre Divino, aunque quedaron impunes a la justicia de los hombres, no escaparon a la Justicia Divina.
Es sí como hemos visto que tanto los instigadores como sus secuaces, desde el más alto hasta el último de ellos, han sido severamente castigados por el Divino Padre Creador; cuya Justicia Perfecta a todo y a todos alcanza, en su momento preciso, cronométrico.
En efecto, algunos ya han dejado este mundo, aquejados de penosas enfermedades, y sus espíritus han partido rumbo al planeta prehistórico, mundo horrible, adonde van los impíos y los herejes. Otros, que aun penan en este planeta, están aquejados de terribles sufrimientos morales y enfermedades incurables, y sus espíritus esperan su turno de peregrinar hacia Mercurio.

“Ciertamente con tus ojos mirarás, y verás la recompensa de los impíos”. (Salmos 91: 8)

“Gloria al Divino Padre Creador en las alturas y paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad.”
Hermana Gioconda Verdugo P. de la Congregación Espiritual de la Nueva Jerusalén.
9 de septiembre de 2018, La Pintana, Santiago.