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lunes, 27 de noviembre de 2017

Una Prueba Divina superada y un premio maravilloso.

A mediados de mayo de 1972, los Maestros de la Cosmogonía, a través de una incorporación en la Hermanita Antonia, nos citaron a los Obispos y Sacerdotes del Centro Espírita – Espiritual – Paz y Amor, primer nombre de nuestra actual Congregación Espiritual de la Nueva Jerusalén, para que vistiendo nuestras túnicas blancas y acompañando a nuestra Guía Espiritual y Fundadora, concurriéramos a un potrero de Lampa, en las afueras de Santiago, a las 20 horas en punto en el lugar, “porque ahí verán algo nunca visto por ustedes.”
Con anhelo y expectación, yo estaba decidido a participar en esta citación sagrada, a como diera lugar.
En esos días, mi jornada de trabajo como dibujante de arte en un Canal de TV de Santiago, terminaba a las 19 horas. Mi estudio estaba ubicado en calle Lira, a media cuadra de la Alameda Bernardo O’Higgins, a unos 6 kilómetros de nuestra Sede religiosa ubicada en calle Caliche 972 en el barrio de Recoleta. Nuestro bus, contratado para el efecto, debía partir desde nuestra Sede a las 19.30 horas a más tardar, para estar a las 20 horas en el lugar señalado por los Maestros.
Por lo tanto, yo debía salir de mi trabajo a las 19 horas en punto, tomar un bus o taxi a una cuadra de distancia y así llegar a tiempo para alcanzar nuestro bus en la Sede. Prevenido, llevé a mi trabajo mi túnica blanca en una bolsa plástica. Así pues, tenía todo planificado y calculado al minuto.
Pero nuestra amadísimo Divino Padre Creador, me tenía preparada una prueba de fe para ese día.
En efecto, ese día me llegó una cantidad de trabajo de arte, mucho mayor que lo habitual, que debía ser entregado a los productores de programas a las 19 horas en punto, para los espacios de TV de esa noche. Entonces, con gran entusiasmo y determinación, acepté el reto de entregar ese cúmulo de trabajo a las 19 horas, y corriendo contra el tiempo.
Trabajé sin descanso, ininterrumpidamente. No pude ir a mi casa a almorzar y envié a buscar una bebida y un sándwich, que engullí mientras dibujaba. Tampoco tomé el té y así fue como a las 19,15 horas entregué el último pedido. Tomé mi bolsa con la túnica y mi abrigo y corrí a una cuadra de distancia, a una avenida con mucho tráfico hacia la zona de mi destino, pero… ¡oh, desengaño y frustración!…todos los buses pasaban llenos y los taxis iban ocupados. Ahí estuve unos minutos, presa de la desesperación e impotencia…pasaban los minutos…
Entonces tomé una decisión heroica: Eché a correr, emprendiendo una mini Maratón de seis kilómetros, para intentar llegar a alcanzar nuestro bus, que por esta hora ya debería haber partido. Corrí sin descanso, atravesando la Alameda, luego por el lado de Cerro Santa Lucía, y después por la Avenida Recoleta, en medio de la curiosidad de los transeúntes, que me miraban extrañados, pensando tal vez que yo huía de algo o de alguien. En ese tiempo tenía yo unos cuarenta años, estaba delgado, caminaba bastante cada día hacia mi trabajo, llevaba una vida sana, de trabajo y estudio, por lo que estaba en excelente estado físico. Así es que corrí y corrí, rogando al Padre que el bus no hubiera partido…
Cuando finalmente doblo la esquina que daba a nuestra Sede, veo, ¡Gracias al Padre Divino!, que el bus está con sus luces encendidas, el motor en marcha y lleno con los hermanos con sus túnicas blancas y con la Hermanita Antonia. Empapado de sudor, apenas tuve aliento para dar un “buenas noches” a todos y subí rápidamente. Entonces la Hermanita dio la orden de partida hacia nuestro destino.
Un hermano me confidenció después, que el chofer del bus le preguntó varias ves a la Hermanita si ya podían partir, porque estaban atrasados, y ella contestaba: “No todavía”…
Me senté en uno de los últimos asientos, agotado, sudoroso, pero feliz, dando mentalmente infinitas gracias al Padre Divino, ya que gracias a la clarividencia de la Hermanita Antonia, iba a poder disfrutar de lo que fue para todos una experiencia inolvidable.

Una Experiencia Inolvidable.

(Artículo publicado en la Revista Astral N° 3, de julio de 1972, órgano de difusión del Centro Espírita Paz y Amor, en Santiago de Chile.)
“Así podríamos llamar a lo vivido esa tarde lluviosa a mediados de mayo  de 1972, en un campo en las afueras de Santiago, por un grupo de hermanos del Centro Espírita Paz y Amor que acompañábamos a nuestra Hermanita Laura Antonia. Habíamos acudido a una citación de la Divina Jerarquía, hecha a través de un trance de nuestra Hermanita Laura Antonia, en la que se nos pedía acudir ese día, a una hora determinada, a un lugar deshabitado en las afueras de Santiago (Potreros de Lampa) donde iríamos a presenciar “algo nunca visto por nosotros.”
Acudimos a la cita, puntuales y anhelantes. Llegamos a un potrero, dejando los vehículos junto a la casa de un campesino, los que nos miraban con gran curiosidad, ya que vestíamos nuestras túnicas blancas. Nos alejamos de la casa a pie, internándonos en el potrero ya sumido en la oscuridad, y en un lugar señalado por nuestra Hermanita Laura Antonia, nos detuvimos y empezamos a entonar himnos con alabanzas al Padre Creador, al Divino Maestro Jesús y a María Madre de Jesús.
El cielo se encontraba completamente  cubierto de densas nubes oscuras, y solo hacia el lado de la costa, había junto al horizonte una larga y angosta franja de cielo limpio de nubes, con un tinte rojizo, pues no hacía mucho que el sol se había ocultado. Arriba, no se veía ni una sola estrella y la oscuridad aumentaba por momentos. Nosotros continuábamos los himnos, cuando de pronto, nuestra Hermanita Laura Antonia nos dijo: … ¡Allí hay una Nave! … En efecto, a través de la nubosidad densa apenas se vislumbraba una luz semejante a una estrella.
Cantamos con renovados bríos, con la vista fija en la Nave, a la que percibíamos con dificultad. De pronto la Hermanita nos señaló hacia otro lugar del cielo y cuál no sería nuestro asombro, al ver que entre las densas nubes, avanzaba lenta y majestuosamente una imponente formación de más o menos doce a quince Naves, que se percibían como puntos luminosos que brillaban avanzando entre las nubes, formando dos grandes triángulos.
La impresionante formación llegó sobre nosotros y se detuvo, y luego de breves instantes, ante nuestro estupor, empezó a abrirse la nubosidad sobre nuestras cabezas y a través del enorme desgarrón de nubes, que solo se produjo sobre nosotros, se vio el cielo nocturno en toda su pureza, con el firmamento como telón de fondo y en medio de las estrellas, las Naves, que se habían detenido, y ya deshecha la formación de triángulos, ahora hacían pequeños movimientos, permaneciendo siempre en ese lugar.
Algunas Naves formaron dos cruces, contra el fondo de las estrellas. Nosotros contemplábamos maravillados todo ese prodigio. Solo sobre nuestras cabezas se abrieron las nubes y precisamente donde se encontraba la formación de Naves, permaneciendo totalmente cerrada la nubosidad en todo el resto del cielo. Esto duró algunos instantes y luego lentamente se cerró el gran boquete de las nubes, quedando el cielo totalmente cubierto de nuevo.
Seguimos cantando con gran fervor un himno a María, la Madre de Jesús, y de pronto aparecieron las luces de dos o tres Naves, y una de ellas se movía al compás de nuestro himno, ejecutando leves movimientos en lo alto.
Gozosos emprendimos la vuelta hacia los vehículos y repentinamente la Hermanita nos señaló un punto de la faja de cielo rojizo limpio de nubes, junto al horizonte: -- ¡Otra nave allí! --. Todos miramos  atentamente hacia el lugar, cuando repentinamente, a pocos metros del suelo apareció de la nada, una Nave brillante que avanzó a gran velocidad y silenciosamente, dejando una estela luminosa como la de fuegos artificiales, y se fijó en el aire, después de un corto recorrido. Casi simultáneamente, una segunda Nave apareció también de la nada, en el mismo lugar que lo hizo la primera, y realizando un recorrido  a gran velocidad, dejando también su estela luminosa, llegó a fundir su forma discoidal con la primera, desapareciendo ambas en el acto. Donde en el segundo anterior había un portento ante nuestra vista y cuya trascendencia aun no alcanzábamos a comprender, en el segundo siguiente estaba solo la límpida franja de cielo rojizo junto al horizonte.
Esta demostración maravillosa de este vuelo de              Naves interplanetarias a baja altura, duró solo dos o tres segundos. En verdad, solo alcanzamos a gritar de admiración, nosotros pobres habitantes de este planeta primitivo.
Regresamos a los vehículos, y nos encontramos a los campesinos, que parados junto a su casa y habiéndolo visto todo, estaban maravillados y sorprendidos, y nos preguntaban cuándo volveríamos allí, para poder disfrutar de otra demostración “a domicilio.”
Testimonio dado por el Hermano Carlos Opazo Barragán, que fue testigo presencial de este hecho maravilloso, Sagrado y Divino. La Pintana, Santiago de Chile, noviembre de 2.017.

“Gloria al Divino Padre Creador en las alturas y paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad.”

martes, 7 de noviembre de 2017

Revelación sobre los estigmas o llagas de la crucifixión.


Son marcas físicas que aparecen en el cuerpo de una persona específica, hombre o mujer, a una edad determinada, en el minuto y segundo preciso de su vida terrenal; heridas que no tienen explicación médica científica alguna. Son llagas permanentes, sangrantes, dolorosas  en extremo, no coagulantes, sin infección ni olor a putrefacción, que aparecen en manos o muñecas, cabeza, espalda o costado, pies o empeines; similares a las heridas provocadas a nuestro venerado y amado Divino Maestro Jesús, el Mesías, en su crucifixión, hace ya 2.017 años.

El Divino Maestro Jesús, el Mesías
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A través de toda la historia, y desde que el hombre tuvo conocimiento de este hecho trágico y espeluznante, ha sido una gran incógnita para creyentes, científicos y escépticos en este planeta.
En la incesante búsqueda de una explicación razonable, el ser humano ha generado varias hipótesis sobre este asunto. Algunos creyentes lo consideran un "Don Divino", encandilados con lo que ven sus ojos. Otros religiosos lo relacionan con el demonio y que es una maldición. Un pequeño grupo de profesionales psicólogos o psiquiatras, han dictaminado que se trata de una enfermedad sicosomática. Los menos, aquellos que no creen en nada, los ateos, lo  consideran un fraude.
Para entender este enigma del hombre terreno, se tiene que tener presente lo siguiente:
1°.- Que existe un solo Dios, Dueño y Señor de toda SU Creación.
2°.- Que existen Leyes Sagradas y Divinas que el hombre de la Tierra desconoce y que rigen todo el Universo Infinito.
3°.- Que la Ley de Justicia Divina da a cada cual lo que realmente se merece según sus obras. Al bueno lo premia y lo protege; en cambio al malo lo castiga, pero no enviándolo al infierno eterno, como dicen algunas religiones, sino que le permite reencarnar sucesivamente para saldar las faltas cometidas contra la Ley Divina.
4°.- Que existe la Ley de Causa y Efecto, Ley que nos rige en forma inflexible, y que vela por nuestro comportamiento en cada una de nuestras vidas terrenales, donde debamos reencarnar.
5°.- Que somos espíritus inmortales e individuales, e hijos de un mismo Padre, que en el Universo Infinito y poblado es llamado reverentemente Divino Padre Creador.
6°.- Que existe la Reencarnación, instrumento que el Padre Creador nos da, con el único propósito de progresar espiritualmente, enmendando los errores cometidos en vidas anteriores en las que hemos transgredido las Leyes Divinas.

¿Quiénes son los estigmatizados y en qué parte de la historia tiene origen su karma?

Para mayor comprensión sobre este escabroso tema, nos basaremos en las Sagradas Escrituras, y nos introduciremos  en el Evangelio de Mateo, Cap. 5 vs. 17 y 18, en el cual el propio Divino Maestro Jesús dijo: "17 No penséis que he venido a abrogar la Ley o los Profetas; no he venido para abrogarla, sino para confirmarla. 18 Porque de cierto os digo que hasta que pasen el cielo y la tierra, ni una jota ni una tilde pasará de la Ley, hasta que todo se haya cumplido".

El Profeta Moisés y las tablas de la Ley de Dios.

El Maestro hace referencia a la Ley Mosaica, que son un conjunto de normas de comportamiento que el Divino Padre Creador entregó al Profeta Moisés, doce siglos antes del nacimiento del Divino Maestro Jesús, para regir al pueblo idolátrico que estuvo en servidumbre por cuatrocientos años. Estas Leyes se encontraban vigentes en su plenitud cuando reencarnó el Hijo Dilecto del Padre Creador, nuestro Divino Maestro Mesías.
Veamos ahora que nos dice la Ley del Talión, en Éxodo Cap. 21, vs. 23, 24 y 25. Dice: "23 Mas si hubiere muerte, entonces pagarás vida por vida, 24 ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie. 25 Quemadura por quemadura, HERIDA POR HERIDA, golpe por golpe".
En el Evangelio de Mateo Cap. 26, vs 51 y 52, el propio Divino Maestro Jesús reitera la vigencia de la Ley del Talión, diciéndonos: "51 Pero uno de los que estaban con Jesús, extendiendo la mano, sacó su espada, e hiriendo a un siervo del Sumo Sacerdote, le quitó la oreja.

52 Entonces Jesús le dijo: "Vuelve tu espada a su lugar, porque todos los que tomen espada, a espada perecerán".
En otra enseñanza del Mesías en Mateo Capítulo 7, vs. 1 y 2 nos dice: "1 No juzguéis para que no seáis  juzgados. 2 Porque con el juicio con que juzgáis seréis juzgados, y con la medida con que medís, se os medirá".
El Libro Apocalipsis escrito por el Profeta Juan el Evangelista, nos confirma la vigencia de la Ley del Talión, en Cap. 13, vs. 10, dice: "Si alguno lleva en cautividad, va en cautividad, si alguno mata a espada, a espada debe ser muerto. Aquí está la paciencia y la fe de los santos". (Los Maestros de la Cosmogonía han revelado: "Todos los verdaderos fieles son santos").
En el Libro Levítico, Cap. 24, vs. 19 y 20, dice: "19 Y EL QUE CAUSARE LESIÓN A SU PRÓJIMO, SEGÚN HIZO, ASÍ LE SERÁ HECHO. 20 rotura por rotura, ojo por ojo, diente por diente, SEGÚN LA LESIÓN QUE HAYA HECHO A OTRO, TAL SE HARÁ A ÉL".
En Deuteronomio, Cap. 19 vs. 21, nos dice: "Y no le compadecerás; vida por vida, ojo por ojo, diente por diente, mano por mano, pie por pie".
Estando en conocimiento que esta Sagrada Ley Divina permanece en vigencia, escribiremos sobre los estigmatizados e iremos al corazón de la Ley Divina de Justicia, y nos haremos la siguiente pregunta: ¿Quiénes son estas personas que presentan las llagas de la crucifixión?


Giorgio Bongiovanni.

Teresa Neumann

Estos son espíritus que en una de sus reencarnaciones, transgredieron gravemente la Ley de Justicia de Dios Todopoderoso, lo que generó en ellos el karma de los estigmas.
Estos espíritus que se encuentran reencarnados en esta Era, son los mismos que vivieron en el tiempo de nuestro venerado y amado Divino Maestro Jesús, Hijo Dilecto de nuestro amadísimo Divino Padre Creador. Y por Ley Divina todos  aquellos que participaron en este hecho tan cruel, tienen que presentar los estigmas en cada una de sus reencarnaciones.
SON LOS MISMOS ESPÍRITUS QUE PARTICIPARON ACTIVAMENTE CON SAÑA INDESCRIPTIBLE EN LA CRUCIFIXIÓN DEL MAESTRO JESÚS.
Como las Leyes Divinas no están sujetas a ruegos ni perdones, la Justicia del Padre los ha sentenciado a mostrar, en todas sus reencarnaciones, las heridas que ellos causaron en el cuerpo del espíritu más Progresado del Universo, el Único que puede hablar cara a cara con su Creador Dios Todopoderoso.
En ellos está la prueba más clara de que la Ley de Justicia del Divino Padre Creador sigue vigente, porque las Leyes del Supremo Juez son eternas. Pero la ignorancia del hombre terreno, aquellos que no conocen la Grandeza de nuestro amadísimo Padre Divino Todopoderoso, endiosan a estos espíritus, con el único propósito de acrecentar la ignorancia de sus seguidores y fomentar las tinieblas.

Saulo de Tarso, llamado San Pablo.

Dentro del oscurantismo religioso, existe un personaje cuya identidad se ha mantenido en las sombras durante siglos, el cual también ha presentado los estigmas, pero se habla muy poco de él. Se trata del enemigo más grande que tuvo el Divino Maestro Jesús en esa época y en las venideras, después de su partida: Su nombre es Saulo de Tarso, el auto nombrado apóstol, el brazo armado del Sanedrín, perseguidor del Mesías y destructor del Mensaje Sagrado y Divino que nos envió nuestro amadísimo Divino Padre Creador por boca del mismo Maestro Jesús, a todo hombre y mujer de buena voluntad que quisiera escucharlo.
Pero a este espíritu inmundo no le bastó ser partícipe del asesinato del Maestro, sino que después de lograda su crucifixión, continuó persiguiendo a todos los seguidores del Mesías, intrigando y dirigiendo todas las persecuciones y asesinatos. Apresó y torturó a los fieles para que renegaran de su creencia y así tratar de borrar todo vestigio del Sagrado Mensaje, lo que no consiguió. Luego, como es sabido, fue alcanzado por un rayo y entonces este hombre ambicioso e intrigante, afectó una falsa conversión al Evangelio del Mesías. En verdad su "conversión" fue falsa, ya que después tergiversó el Mensaje del Mesías, creando una religión fraudulenta y adulterada, que dio origen a los dogmas falsos en que se basan las actuales religiones llamadas "cristianas".
Saulo de Tarso, este impostor blasfemo, fue sancionado de inmediato por la  Ley de Justicia Divina, a la cual nadie puede engañar porque es Perfecta, como lo Es Su Autor, Dios Omnipotente, Omnisciente y Omnipresente.
En su Epístola a los Gálatas, Cap. 6, vs. 17, este falso profeta nos dice con sin igual cinismo: "De aquí en adelante nadie me cause molestias; PORQUE YO TRAIGO EN MI CUERPO LAS MARCAS (ESTIGMAS) DEL SEÑOR JESÚS". ¡Farsante! Era el Castigo Divino, por ser el primer instigador de la persecución y crucifixión del Mesías, por lo que deberá mostrar los estigmas por todas sus reencarnaciones. Saulo de Tarso es considerado el Primer Anticristo.
En el año 90 d. C., el Profeta Juan el Evangelista, relegado a la isla de Patmos por Herodes Tetrarca, escribió el libro profético "Apocalipsis", donde narra los acontecimientos del Fin de los Tiempos de la Humanidad, y en el Cap. 1, vs. 7 nos dice: "He aquí que viene con las nubes" -- refiriéndose a nuestro Hermano Mayor, el Divino Maestro Jesús, el Mesías -- " Y TODO OJO LE VERÁ Y LOS QUE LE TRASPASARON". EL Profeta Juan hace mención directa a los estigmatizados, que fueron los asesinos del Mesías.
El profeta Juan deja muy en claro que estos espíritus castigados por las Leyes Justas, Sabias y Perfectas de nuestro amadísimo Padre Creador, reencarnarán en estos días en que ya estamos viviendo plenamente el Apocalipsis.

"Con tus ojos mirarás y verás la paga de los impíos" (Salmo 91: 8)

Hermano Claudio Silva Ferrada.
Octubre de 2017.

"Gloria la Divino Padre Creador en las alturas y paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad".