El fallecimiento de la Profeta 
Teniendo ella su salud muy quebrantada por las infinitas injusticias con que fue tratada en su propia Patria, Madrecita ya no pudo soportar la traición de tres de sus propios hijos carnales, mayores de 30 años, que la calumniaron.
Pero ella, en un esfuerzo supremo, concedió una entrevista a la Prensa el día 24 de mayo de 1999, donde públicamente expresó respecto a sus hijos: “Malditos sean en el nombre de Dios”.
Pero este postrer esfuerzo al conceder esa entrevista en al que Ella esclareció la Verdad ante la opinión pública, le significó sufrir un ataque cerebral, que después de una larga agonía, produjo su fallecimiento el 24 de diciembre de 2003, a las 03:05 horas, en su hogar de La Pintana, Santiago.
Así fue como cumplió su misión esta mujer maravillosa, ilustre ciudadana chilena, no reconocida en su Patria, pero de cuya boca fluía la Palabra del Divino Padre Creador, Dios Todopoderoso.
Madrecita Laura Antonia se fue al Reino de su Padre, pero su obra no será olvidada. Quedaron sus Profecías sobre el Apocalipsis, y cuando los acontecimientos de la Tierra sigan confirmando sin lugar a dudas, la veracidad de las Profecías hechas en el nombre de Dios, su memoria será venerada por fieles y profanos, y su nombre invocado con anhelo ante la llegada del Día Final.

Teniendo ella su salud muy quebrantada por las infinitas injusticias con que fue tratada en su propia Patria, Madrecita ya no pudo soportar la traición de tres de sus propios hijos carnales, mayores de 30 años, que la calumniaron.
Pero ella, en un esfuerzo supremo, concedió una entrevista a la Prensa el día 24 de mayo de 1999, donde públicamente expresó respecto a sus hijos: “Malditos sean en el nombre de Dios”.
Pero este postrer esfuerzo al conceder esa entrevista en al que Ella esclareció la Verdad ante la opinión pública, le significó sufrir un ataque cerebral, que después de una larga agonía, produjo su fallecimiento el 24 de diciembre de 2003, a las 03:05 horas, en su hogar de La Pintana, Santiago.
Así fue como cumplió su misión esta mujer maravillosa, ilustre ciudadana chilena, no reconocida en su Patria, pero de cuya boca fluía la Palabra del Divino Padre Creador, Dios Todopoderoso.
Madrecita Laura Antonia se fue al Reino de su Padre, pero su obra no será olvidada. Quedaron sus Profecías sobre el Apocalipsis, y cuando los acontecimientos de la Tierra sigan confirmando sin lugar a dudas, la veracidad de las Profecías hechas en el nombre de Dios, su memoria será venerada por fieles y profanos, y su nombre invocado con anhelo ante la llegada del Día Final.
El Legado Espiritual de la Profeta
El legado espiritual que dejó Madrecita Laura Antonia al cumplir su Misión Profética en su paso por la Tierra, se mantiene intacto sólo en la Congregación Espiritual de la Nueva Jerusalén, integrada por los discípulos fieles a Ella, quienes en torno a su Hermano Guía, el Arzobispo Mayor Carlos Opazo Barragán, su ex-esposo y fiel discípulo por más de 33 años, son los guardianes y conservadores de los libros de Vida en los que él escribió la historia de la Profeta y su obra.
La Congregación Espiritual de la Nueva Jerusalén tiene su Sede en La Pintana (Santiago), en el recinto que ella legó especialmente para el uso de la Religión por Ella fundada y difundida. Esta es la Religión verdadera que proviene del Divino Padre, la más antigua de la humanidad y que ha sido predicada desde las épocas más remotas de la Historia en todas las naciones y en todas las razas, por los Profetas enviados por el Padre Divino.
Madrecita Laura Antonia y los Maestros de la Cosmogonía (que son los Ángeles y Arcángeles de la Biblia) la transmitieron en su pureza original, sin las tergiversaciones introducidas en ella por el “Primer Anticristo” Saulo de Tarso, y después por los religiosos de distintas épocas y que dieron origen a las religiones llamadas “Cristianas” en Occidente.

Después de fallecer Madrecita, el Divino Padre levantó otra persona, también Profeta, que es la continuadora de esta obra religiosa y profética, y que dentro de la Congregación Espiritual de la Nueva Jerusalén sirve de eslabón de unión y comunicación entre el plano espiritual superior del Padre Divino, y el plano terreno en que vivimos los humildes siervos. De esta manera, los hermanos que componen la Congregación Espiritual de la Nueva Jerusalén, marchan con paso seguro, guiados y protegidos por el Padre Divino, el Divino Maestro Jesús, Madrecita Laura Antonia y los Ángeles y Arcángeles, en su camino terreno hacia el “Reino de los Cielos”.
La Fundación de la Congregación
La Congregación Espiritual de la Nueva Jerusalén fue fundada el 2 de octubre de 1967, en Santiago de Chile, por un Maestro de la Cosmogonía, por orden del Divino Padre Creador, del Divino Maestro Jesús, a través de un trance mediúmnico de Madrecita Laura Antonia, que de esta forma se constituyó en Co-fundadora del Centro Espírita Paz y Amor (Espírita, con la acepción de “Espiritual”).
Más adelante, en 1975, fue cambiado su nombre a Congregación Espiritual Paz y Amor. Al fallecer Madrecita, el 24 de diciembre de 2003, fue cambiado su nombre a Congregación Espiritual Paz y Amor, de la Madrecita Laura Antonia.
Pero en agosto de 2007 un grupo de integrantes se separó en rebeldía, abandonando el templo de la Pintana y estableciéndose en Santiago, usurpando los Estatutos Jurídicos de la Congregación Espiritual Paz y Amor, con lo que formaron una secta independiente y antagónica del grupo original que guiaba el Arzobispo Mayor Carlos Opazo.
El grupo original acordó dejar que los divisionistas siguieran su camino y refundaron la Congregación con el nombre de Congregación Espiritual de la Nueva Jerusalén, en atención a que Madrecita Laura Antonia es nombrada en la Biblia como “La Nueva Jerusalén” o la “Mujer Apocalíptica” (libro “Apocalipsis” de Juan Apóstol, Cap. 12, vs. 1 y siguientes).
Hoy, en junio de 2009, la Congregación Espiritual de la Nueva Jerusalén, continúa su labor religiosa, fiel a los postulados que señaló su Fundadora y Profeta, y guiada hoy por su actual sucesora, transmitiendo la Ciencia Espiritual del Divino Padre Creador y realizando modestas Obras Sociales a favor de los más necesitados. Además en cada Navidad, los hermanos integrantes han donado miles de juguetes a los niños de familias en riesgo social de las comunas de La Pintana, Puente Alto, y algunas comunidades mapuches de la zona de Temuco, en vísperas de cada Navidad.
De acuerdo a lo estipulado por la Constitución Política del Estado, que señala libertad de conciencia y culto para todos los ciudadanos, los integrantes respetan las creencias religiosas de sus compatriotas, que no se oponen a la moral, a las buenas costumbres ni al orden público, y continúan profesando su religión mediante la enseñanza, la práctica, el culto y la observancia.