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domingo, 28 de julio de 2019

Un rayo de luz en la oscuridad


Como la caída del sol en el atardecer, así fue paulatinamente el descenso del Imperio Romano de Occidente, un imperio de luces y sombras; grande por su extensión geográfica, así como a través del tiempo. Junto a la caída del imperio llegó también la oscuridad, como así llega la noche cuando el sol se esconde.

Ruinas del Coliseo en Roma (Imagen internet freepik)

Puente y castillo de Eilean-Donan, Escocia
(Imagen de internet machbel.com)

Comenzaron siglos de penumbras alimentadas por los más terribles miedos; el período de la Edad Media se hacía presente y se extendería alrededor de mil años.
El poder compartido entre ambiciosos monarcas feudales y la Iglesia, dominaban a su antojo a los habitantes de aquellos pueblos, perdidos en el más terrible de los males -la ignorancia-, la cual traía junto a ella los temores milenarios, la superstición y el sometimiento a falsas creencias inventadas y acomodadas por los poderes de aquella oscura época. Y todo esto de igual manera alimentado por la violencia y brutalidad de guerras e invasiones constantes.
Pero, así como llega la oscuridad con la caída del sol en cada atardecer, también así llega la luz con cada amanecer; así como en otoño los árboles son despojados de sus hojas, así es como también en primavera les comienzan a salir los nuevos brotes; o como aquel espíritu, el cual ya ha completado una etapa, vuelve a renacer en una nueva materia.
Todo tiene su tiempo, su momento cronométrico y preciso; los ciclos son constantes cambios regidos por Leyes Perfectas del Creador Divino. De esta manera, la oscuridad se empezó a disipar y así comenzó a ingresar la luz.
Así es como una nueva etapa comienza a dar muestras notables de una constante y enérgica evolución. La fuerza de la razón empieza a ganar protagonismo por sobre los cuentos mitológicos e historias sacadas de la imaginación de algún erudito histórico. Se comienza a ganar batallas sobre los dogmas; muchos de ellos insostenibles y que caen por su propio peso.
Como una clarinada al amanecer comienzan a mostrarse los primeros libres pensadores; tal como en primavera se muestran los cerezos, es para estos hombres el Renacimiento una nueva primavera. Estos espíritus que renacen para dar sus frutos y comenzar a poner fin a una época de oscuridad y con su luz, aquel brillo divino que contienen en sus espíritus, iluminan todos los lugares por donde transitan.
Como no recordar aquel orfebre alemán que inventó la imprenta, y poco a poco las personas tuvieron acceso a la información y así fue aumentando el número de personas que aprendían a leer; gracias a Johannes Gutenberg y su imprenta, las personas tuvieron el conocimiento en sus manos. Por primera vez leyeron una Biblia de 42 páginas impresas y ya no tenían que conformarse con escucharla en latín por boca de algún clérigo enviado por la Iglesia, sin poder entender nada.
En ese tiempo la Tierra dejó de ser plana y había vuelto a tomar su forma esférica; algunos años después y a través de la imprenta las personas pudieron tener en sus manos un ejemplar del – “De Revolutionibus Orbium Coelestium” – un hermoso trabajo realizado por Nicolás Copérnico, en el cual expresaba y graficaba una de las grandes verdades hasta ese momento oculta por falsas creencias. Copérnico valientemente con la inspiración Divina otorgada y cumpliendo una misión, desplazó al Sol al centro de nuestro Sistema Solar, ocupando de esta manera su espacio Universal
Y a la vez la Tierra es ubicada donde corresponde; conformando este Sistema Solar Armónico y Perfecto, Obra maravillosa del Creador Divino.
De esta forma el básico sistema geocéntrico instaurado por Claudio Ptolomeo e inspirado por las erróneas y materialistas ideas de Aristóteles, comenzó a ser reemplazado por el siempre existente sistema solar Heliocéntrico, pasando a ser la Tierra un mundo más; uno más de los billones de mundos habitados, tal como lo mencionó en esa época el gran Giordano Bruno – “Existen miles de mundos, así también habitados por miles de especies que los pueblan” -. Estas palabras y pensamientos de Giordano junto a libro de Copérnico eran herejía en esa época, aquella época que comenzaba a abrir sus ojos a la más pura verdad, que poco tiempo después, fue mirada a través de un pequeño telescopio inventado por Galileo Galilei, con lo cual se confirmó lo declarado anteriormente. Y de esta forma y a pesar de las amenazas, se descubría que la Tierra no estaba estática en el Universo, -- “Y sin embargo se mueve” --.Pero esta época no solo nos entregó a los astrónomos más brillantes de ese tiempo, demostrando la inmensidad de lo Divino, sino que en la escultura también fue reflejada la Maravillosa creación Divina, como el “Apolo y Dafne” de Lorenzo Bernini, el Gatamelatta” de Donatello, el “Hércules y Anteo” de Alari Bonacolsi, el “Retablo” de Damian Fornet y “La Piedad, o también el hermoso “David” de Miguel Ángel. Grandes arquitectos nos entregó también esa época, como Giorgio Vasari, Pedro Machuca o Giacomo Della Porta entre otros, o aquel sabio médico español Miguel Servet, y para qué decir la gran cantidad de insignes pintores, como Rafael Sanzio, Andrea Verrocchio y claro está que no podemos dejar de nombrar al gran polímata Leonardo da Vinci, para el cual toda calificación terrena es menor que sus logros.
Así como todos aquellos, muchos otros hubo: filósofos, matemáticos, químicos, anatomistas, etc.; todos ellos con la luz en sus espíritus, quisieron alcanzar la cúspide de la perfección para que este mundo vislumbrara las maravillas de la Creación. El renacimiento de estos espíritus marcó el renacer de una nueva época, que por Mandato Divino debía abrir sus ojos y admirar la magnificencia universal y la de su Creador. Estos espíritus elevados nos han heredado hasta hoy sus obras, las cuales podemos contemplar extasiados y reconocer que aquellos espíritus estaban identificados y en perfecta armonía con el Divino Padre Creador.




Johannes Gutenberg (Imagen internet revistarooming.com)

Nicolas Copérnico (Imagen Internet naukaiposte.pi)

Galileo Galilei (Imagen internet the maestroart)



Miguel Servet (Imagen Historia de Aragón)

“No se enciende una luz para ponerla debajo de un cajón, sino sobre el candelero para que todos vean su luz”. (Palabras del Divino Maestro Jesús, el Mesías, en Mateo 5:15)



“Donde entra un rayo de luz ya no reina la oscuridad”.




                                                                                                                 Hermano Juan Silva Carvajal.
                                                                                           El Templo, La Pintana, 21 de julio de 2019.
“Gloria al Divino Padre Creador en las alturas y paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad”.




domingo, 21 de julio de 2019

Los colosales Templos del antiguo Egipto


Procesión religiosa y Templo de la época Faraónica del Antiguo Egipto. (Imagen: ArqueHistoria)

¿Por qué los grandes Faraones construyeron Templos a una escala tan gigantesca?

Como preámbulo a la respuesta a esta interesante pregunta, os invitamos a analizar las Leyes de la Vida:
Es sabido que en la Naturaleza, así como en las civilizaciones que el hombre ha creado en las distintas épocas de la Historia y en muchos pueblos del planeta Tierra, todo ha estado y está sometido al ciclo de vida de creación y destrucción: En efecto, las cuatro Leyes de la Vida – cuya existencia los Maestros de la Cosmogonía nos revelaron a través de Madrecita Laura Antonia, la profeta del Apocalipsis, someten inexorablemente a seres y cosas en todo el Universo infinito hecho por las manos Divinas del Supremo Hacedor, Dios Todopoderoso.
Estas cuatro Leyes Divinas de la Vida son: Nacer, Vivir la Vida de la Materia, Desencarnar y Reencarnar. Esto implica que los espíritus que animan a los seres y cosas en el mundo material o manifestado, deben cumplir un ciclo de vida encarnados en la materia, para después volver al mundo espiritual.
También significa que los espíritus son inmortales, como el Creador Divino, Su Padre.
Estas Leyes revelan también que existe un Mundo Espiritual – llamado “El Reino de los Cielos” por nuestro Divino Maestro Jesús, el Mesías.
Este Mundo Espiritual es Verdadero y Eterno, Genuino, donde Impera el Espíritu Divino del Creador, con Sus Ideas Eternas, que se han materializado en la Creación del Universo Manifestado, que los espíritus tienen la misión sagrada de ayudar a crear y hacer progresar con sus obras en los distintos Mundos, cumpliendo las Sabias Leyes del Creador Divino Omnipotente y Eterno.
También estas Leyes Divinas significan que existe un mundo material, efímero, perecedero, porque está sujeto al continuo cambio, a la destrucción y a la regeneración. Es un mundo en verdad ilusorio, porque segundo a segundo cada hombre y mujer ya no son los mismos, puesto que tanto sus espíritus, como sus materias o cuerpos físicos, van cambiando continuamente. Ya lo dijo el filósofo presocrático Heráclito: “No se puede entrar dos veces en un mismo río”. Lógico, pues si te mojas los pies en el agua del río y sales, y luego vuelves a entrar al agua; el agua del río ya es otra, en virtud de la corriente; ni tú tampoco eres el mismo, tanto en espíritu, como en cuerpo físico. Tu espíritu ha grabado una nueva experiencia y tu cuerpo es segundos más viejo.
Porque la vida en la materia es una lenta muerte, un lento aproximarse al momento de desencarnar, ese momento fatal, al que las religiones han rodeado de un hálito de terror --  enseñando la mentira del “infierno eterno”--  y que no es más que el sencillo y natural paso, en que el espíritu traspone el umbral de la puerta al Más Allá para someterse a la Justicia Divina, y mediante un auto juicio elegir, de acuerdo al veredicto, su destino futuro comenzando así un nuevo ciclo de reencarnación en el mundo material.

La pirámide de Kefrén y la Gran Esfinge de Giza. (Imagen: sites google.com)

El antiguo Egipto Faraónico fue una civilización que se originó a lo largo del río Nilo y que alcanzó un largo ciclo de vida, que los entendidos terrenos estiman de una duración de unos 28 siglos, contando desde el inicio del Imperio Antiguo, en el año 2.686 a.C., hasta el término del periodo faraónico, con la Reina Cleopatra, la última faraona, en el año 30 a.C.
En el Egipto Faraónico histórico hubo cuatro períodos de grandeza y esplendor, seguidos, cada uno de ellos, por etapas de total decadencia, caos y violencia.
Según las revelaciones recibidas a través de Madrecita Laura Antonia, de parte de los Maestros de la Cosmogonía Universal, los períodos de grandeza y esplendor fueron logrados gracias a la sabiduría y justicia con que gobernaron estos Reyes. Y ello se debió a que contaron con la ayuda y guía de los Maestros de la Cosmogonía, Seres inteligentes y sabios que llegaron desde planetas con civilizaciones enormemente más avanzadas que la terrícola, y que, por Mandato del Divino Padre Creador, descendieron a la Tierra a civilizar al pueblo egipcio, así como a otros pueblos de distintos lugares de nuestro planeta. Estamos hablando de una época muy anterior al Diluvio de Noé, catástrofe ocurrida en el año 2.800 a.C.
La bajada a la Tierra de los Maestros de la Cosmogonía, llamados “Hijos de Dios” en la Biblia, está documentada en el libro Génesis, y ocurrió durante la civilización Atlante, que no solo existió en la isla Atlántida, narrada por Platón en sus diálogos Timeo y Critias, sino que abarcó toda la Tierra, con distintas razas humanas de gigantes. Los Moais de la Isla de Pascua, son los retratos de una de estas razas.
He aquí el testimonio de la bajada de los “Hijos de Dios” en Génesis 6:1 “Y habiendo comenzado los hombres a multiplicarse sobre la Tierra, y engendraron hijas, 2 Y viendo los “Hijos de Dios” las hijas de los hombres que eran hermosas, tomáronse mujeres las que escogieron entre todas”. (Bajaron a la Tierra los Maestros desde el Universo, y se mezcló la raza extraterrestre con la humana)
“3 Y dijo Dios: No permanecerá mi espíritu en el hombre para siempre, porque carne es, y serán sus días ciento y veinte años. 4 Y había gigantes sobre la Tierra en aquellos días, porque después que los hijos de Dios entraron a las hijas de los hombres y ellas tuvieron hijos, estos son poderosos desde la antigüedad, varones de fama”.
Pasan miles y miles de años y la avanzada civilización Atlante experimentó una lenta decadencia espiritual y moral, cayendo en el ateísmo, la violencia, el afán de poder y de dominio, el materialismo y la más abyecta maldad.
“5 Y viendo Dios, que era mucha la malicia de los hombres sobre la tierra, y que todos los pensamientos del corazón eran inclinados al mal en todo tiempo, 6 arrepintió se de haber hecho al hombre en la tierra. Y tocado de íntimo dolor de corazón. 7 Raeré, dijo, de la haz de la tierra al hombre, que he criado, desde el hombre hasta los animales, desde el reptil hasta las aves del cielo; porque me arrepiento de haberlo hecho. 8 Mas Noé halló gracia delante del Señor” …
Y así fue como vino el Diluvio cuando esa civilización corrupta no lo esperaba, y fue una catastrófica inundación mundial, que cubrió hasta la última montaña. Solo ocho personas fueron salvadas en el Arca, junto a muchas parejas de animales y aves.
Después del Diluvio, los descendientes de Noé se multiplican en Medio Oriente, especialmente en Mesopotamia, que la Biblia llama “la tierra de Sennaar”. Dice la escritura sagrada que los descendientes de Noé dijeron: Génisis 11:4: “Y dijeron edifiquémonos una ciudad y una torre cuya cumbre llegue hasta el cielo, y hagamos célebre nuestro nombre, antes de esparcirnos por todas las tierras. 5 Y descendió el Señor, para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de Adam. 6 Y dijo: He aquí el pueblo es uno solo, y el leguaje de todos uno mismo; y han comenzado a hacer esto, y no desistirán de lo que han pensado, hasta que lo hayan puesto por obra. 7 Venid pues, descendamos y confundamos allí su lengua, de manera que ninguno entienda la lengua de su compañero”.
Por Mandato Divino bajan allí a la Tierra una vez más, en sus Naves Intergalácticas, Maestros de diferentes planetas y de distintas razas humanas: negros, blancos, rojos, amarillos, cobrizos; cada raza con su lenguaje propio característico. Estos Colonos Espaciales, todos de civilizaciones avanzadísimas del Universo, Maestros en todas las ciencias, dividieron en grupos a los descendientes de Noe y los llevaron en sus Naves a distintos lugares de la Tierra, para fundar nuevas civilizaciones, en las cuales los Maestros se mezclan con el género humano terrestre. Ese fue el origen de las actuales razas humanas de la Tierra.
Continúa el Génesis: “8 De este modo los esparció el Señor desde aquel lugar por todas las tierras, y cesaron de edificar la ciudad. 9 Y por esto fue llamado su nombre Babel, porque allí fue confundido el leguaje de toda la Tierra, y desde allí los esparció el Señor sobre la haz de todas las regiones”.
Todo esto sucedió algún tiempo después del Diluvio de Noé, ocurrido el año 2.800 a. C.
Es interesante hacer notar que los entendidos y estudiosos, arqueólogos, antropólogos e historiadores, señalan el año 3.000 a.C. como fecha probable del comienzo de importantes civilizaciones terrenas: Los Sumerios en Mesopotamia; otras razas del tipo ario en algunas regiones de Europa; Atenas, la civilización Micénica y la Egeo Cretense, Troya, Etruria, Egipto, India, China…Todas comenzando con reyes míticos, llamados “Dioses” por los hombres de la Tierra. De la mezcla de los Maestros, hombres y mujeres, con el género humano terreno, nacieron los semi dioses.
Las ricas mitología de Grecia y Egipto, Medio Oriente, India y China, son prueba de la bajada de los Maestros del Universo a la Tierra en épocas de renacimiento de civilizaciones. Pero ese interesante tema será motivo de otro ensayo, Dios mediante.
Pero habiendo abusado de vuestra paciencia, estimado lector y gentil lectora, ya es hora de volver al Antiguo Egipto.
Al bajar los Maestros de la Cosmogonía a Egipto fundaron, miles de años antes del Diluvio, a la Civilización Egipcia. Civilizaron al pueblo y organizaron un ejército para defender Egipto de los pueblos bárbaros vecinos, que intentaban invadir el territorio del reino.
Con tecnología extraterrestre y con ayuda del pueblo egipcio, construyeron la Pirámide de Keops, no como tumba de Reyes, sino como Templo de Iniciación, ya que en los Templos y en la misma Pirámide, se guardaba el saber y la Ciencia Divina de los Maestros. Personas especialmente elegidas, eran iniciadas en los llamados “misterios”, que eran solo la Ciencia Divina traída a la Tierra por los Maestros.
Ellos también construyeron los primeros Templo enormes, monumentales, con su tecnología avanzada y con ayuda del pueblo de Egipto.
¿Y por qué eran tan enormes y magníficos esos Templos de piedra, originalmente forrados en su interior con oro y piedras preciosas?
Porque los Maestros enseñaron a los antiguos Faraones que reinaron después y a todo el pueblo, sobre la grandeza y Omnipotencia del Padre Divino, Dios Todopoderoso, Creador y Constructor del Universo infinito y maravilloso, Obra Perfecta de Sus Manos. Por eso “Su Casa” en la Tierra debería ser grandiosa e inigualable. Además, todos los Templos egipcios, así como las Tres grandes Pirámides, de Chepos, Kefrén y Micerinos, estaban orientadas en relación a la Astronomía, que los Maestros enseñaron. Y no solo la Astronomía enseñaron, sino que también la Astrología, que era una ciencia exacta en ese tiempo, y también enseñaron otras ciencias.
Las tres Pirámides de Giza en Egipto:  Keops, Kefrén y Micerinos. (imagen Educación un COMO)

Entonces las Casas Sagradas que los Faraones construyeron como morada de Divino Creador en la Tierra, debían ser enormes, monumentales y el hombre terreno debería verse allí como simples hormigas o gusanos que somos, en relación a la Omnipotencia del Divino Padre Creador, Dios Todopoderoso:

Recreación entrada Templo de Luxor. (Imagen Qu Hist.)


Las ruinas que hoy quedan del pasado esplendor…

Edfu – Templo de Horus
Templo de Luxor.
Templo de Edfú.
Templo de Com Ombo.



Templo de Luxor.



El hombre de la Tierra debe humillarse ente su Progenitor Divino. Bienaventurado es el hombre que se humilla ante el Padre Creador.

¡Pero no ante los falsos dogmas de fe, creados por hombres que no han conocido jamás al Divino Padre Creador!

En la XVIII Dinastía faraónica de Egipto, año 1450 a.C.

El faraón Amemnofis II (1450 – 1424 a. C.) humillado haciendo ofrendas a Osiris.

Al comienzo de nuestra Era:

El Divino Maestro Jesús, el Mesías, orando al Divino Padre Creador.

El Divino Maestro Jesús, el Mesías reafirmó este concepto sagrado de la humildad ante los Mandamientos y Leyes de Padre Creador, que está Omnipresente en todas partes:

“El que se humilla será ensalzado y el que se ensalza, será humillado”.

“Bienaventurados los humildes de espíritu, porque de ellos es el Reino de los cielos.”

Y en el siguiente inmortal pasaje del Evangelio de Mateo:

El Divino Maestro Jesús el Mesías y la humildad de los niños. Cuadro de Karl Bloch.
Mateo 18:1: “En aquella hora se llegaron los discípulos a Jesús, diciendo: ¿Quién piensas que es mayor en el reino de los cielos?

2 Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos.
3 Y dijo: En verdad os digo, que si no os volviereis, e hiciereis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.
4 Cualquiera pues que se humillare como este niño, este es el mayor en el reino de los cielos” …

Y en Mateo 19: 13-14: “Entonces le presentaron unos niños para que pusiese las manos sobre ellos, y orase; más los discípulos los reñían. 14 Y Jesús les dijo: Dejad a los niños, y no los estorbéis de venir a mí, porque de ellos es el reino de los cielos”.

“Dejad que los niños vengan a mí, porque de ellos es el Reino de los Cielos”. (Imagen: the Atlantic.com)

En el siglo XXI, en Chile:

Hermanos de la Congregación Espiritual de la Nueva Jerusalén, de La Pintana, haciendo la felicidad de los niños, al repartirles juguetes en víspera de Navidad.













“Gloria al Divino Padre Creador en las alturas y paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad”.


domingo, 9 de junio de 2019

UNA VEZ MÁS ALERTAMOS AL GÉNERO HUMANO SOBRE LA APROXIMACIÓN DE LA “ABOMINACIÓN DE LA DESOLACIÓN”.

La Bomba Nuclear es “La Abominación de la Desolación” profetizada por el Divino Maestro Jesús, el  Mesías y por Madrecita Laura Antonia, la profeta del Apocalipsis. (Imagen OKdiario)
Imagen del Divino Maestro Jesús, el Mesías, pintada por Leonardo da Vinci. (imagen: abc.es)

Profecía del Divino Maestro Jesús, el Mesías, sobre la Tercera Guerra Mundial Nuclear, que comenzará en Medio Oriente: Evangelio de Mateo, Capítulo 24, vs. 15 (Jesús dice a sus discípulos, -- que van a estar reencarnados en ese momento de la guerra) “por tanto, cuando viereis que la Abominación de la Desolación” – la Tercera Guerra Mundial Nuclear – “que fue dicha por el profeta Daniel, está en el lugar santo” – la ciudad de Jerusalén histórica – “el que lee entienda.16 Entonces los que estén en Judea, huyan a los montes. 17 Y el que en el tejado, no descienda a tomar alguna cosa de su casa; 18 y el que en el campo, no vuelva a tomar su túnica. 19 ¡Más ay de las preñadas, y de las que crían en aquellos días!” – por la radioactividad. “20 Rogad pues, que vuestra huida no suceda en invierno o en sábado. 21 Porque habrá entonces Grande Tribulación, cual no fue desde el principio del mundo hasta ahora, ni será. 22 y si no fuesen abreviados aquellos días, ninguna carne sería salva, más por los escogidos aquellos días serán abreviados.”

Profecías de Madrecita Laura Antonia, confirmando esta profecía del Maestro:

1972, La Hermanita Antonia en meditación, previa a la incorporación de los Maestros de la Cosmogonía. Santiago, Chile.

24 de mayo de 1974, sueño profético de Madrecita Laura Antonia: “Había una guerra atómica en el mundo. En varios países explotaban las bombas nucleares. También en Chile. Hasta los países pequeños tienen bombas atómicas escondidas. Son pactos secretos. Todos los países de Sudamérica tienen bombas atómicas.
Fuego en el cielo. Explotaban los balones de gas licuado. Había muchas explosiones.
Todo se quemaba.”
20 de mayo de 1977, sueño profético de Madrecita Laura Antonia: Aves de todas clases y de todas las latitudes huyendo enloquecidas. Lluvia de peces radioactivos.
¡Había estallado la Guerra Nuclear!
Destrucción total en otros lugares”.
26 de agosto de 1971. Mensaje de los Maestros de la Cosmogonía, entregado a los discípulos de Madrecita Laura Antonia, en incorporación en trance cataléptico:
“Gloria a Dios en las alturas y paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad.
Queridos discípulos: Vuestro planeta se encuentra en grave peligro. El hombre será culpable absoluto del fin de la civilización y la destrucción de casi todo el género humano.
Vuestra palabra de alerta debe llegar a los cinco Continentes.
¡Hombres! ¡Qué son vuestras manos e inteligencia! Con ellas estáis fabricando la muerte de tus propios hermanos inocentes, que serán arrasados en el fuego de vuestro propio infierno.
En el Nombre de Dios os ruego, ¡Destruyan sus armas!
“Gloria Dios en las alturas y paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad”.
22 de febrero de 1984, Incorporación de los Maestros de la Cosmogonía, en trance cataléptico de Madrecita Laura Antonia. Mensaje dirigido a los discípulos: “Ustedes, los que han perseverado en la Luz, deben preparar sus espíritus para la “Gran Tribulación” …

Pero esta catástrofe de la Guerra Nuclear, generada por la ambición desmedida y la soberbia del hombre terrícola, ya ha ocurrido antes en la historia del género humano, en el año 1.200 a.C.

 La destrucción de los países involucrados, fue tan completa, que no quedó memoria de ellos. Podemos nombrar a los desiertos del Oeste de Estados Unidos, al desierto de Atacama en Chile, el desierto de Australia, el de Gobi en Asia, entre otros, que fueron zonas bullentes de vida, que fue volatilizada por las bombas nucleares. Europa y la cuenca del Mediterráneo, que fue “tierra de nadie” en ese conflicto, sufrió un cambio climático violento, que produjo la migración masiva de su población hacia el Mediterráneo. Esa fue la invasión de los Dorios, que arrasó con antiguas civilizaciones en Grecia (civilización Micénica), -- menos Atenas, que resistió -- y Medio Oriente, como la de los Hitittas, y la Cretense, en el Mediterráneo.
Esa fue la época de las plagas de Egipto: parte de ellas, fueron consecuencias de la radioactividad y otras por la Voluntad del Padre.
También en esos días terribles se realizó el Éxodo del antiguo pueblo de Israel, desde Egipto, bajo la guía del profeta Moisés, por el desierto de Sinaí hacia Palestina. Recordemos que el pueblo estuvo 40 años vagando por el desierto alimentados por el Maná, que les fue suministrado desde la “columna de nube y fuego” que los guiaba: Una Nave de los Maestros de la Cosmogonía.
Pero, estimados lectores, veamos la Revelación que de estos acontecimientos nos han entregado los Maestros de la Cosmogonía, desde sus Naves Intergalácticas, a través de Madrecita Laura Antonia, durante su ministerio religioso y profético:
22 de Julio de 1971: Mensaje de los Maestros de la Cosmogonía, dejado en trance cataléptico y por escrito a través de Madrecita Laura Antonia, en forma personal, pero ella determinó luego revelarlo a sus discípulos:
“Gloria a Dios en las alturas y paz en la tierra a los hombres de buena voluntad”.
Algunos de los discípulos que se encuentran hoy contigo, fueron testigos en el siglo XII antes de Cristo, del Cataclismo que destruyó las dos terceras partes de la Tierra. Muy pocos hombres, animales y especies vegetales lograron sobrevivir de ese Cataclismo.
Todo el progreso logrado por el hombre, con la ayuda de otros Hermanos de Mundos Superiores, sucumbió en el fuego. La energía nuclear que hoy nuevamente ha sido redescubierta, fue también empleada para autodestruirse. Esas mismas fuerzas que dieron origen a la construcción de las Pirámides y pistas de aterrizaje para las Naves de otros mundos, y de vehículos atómicos, maquinarias, etc.
Con la práctica de experimentos atómicos también, sobrevino la destrucción.
Se hundieron en las profundidades Continentes. Los volcanes lanzaron enormes humaredas, luego llamas en sus bocas; vomitaron fuego, piedras candentes. Se sacudió la Tierra agitada por grandes terremotos, que abrían abismos en las montañas y hacían desaparecer grandes extensiones de tierra.
El hombre en su ambición, fue aniquilado entonces. Todos los elementos vinieron contra el hombre, respondiendo a su violencia y maldad. El viento, el fuego, las aguas, el obstinado furor del mar, vencieron la batalla. El hombre rompió la armonía del Padre. Negó su existencia.
Pretendieron también dominar otros Mundos superiores. Salieron de la Tierra hacia Mundos lejanos con el propósito de conquistarlos y someterlos a su voluntad, y rompieron la armonía.
El Padre Creador, con Su Divina Sabiduría y Justicia, a cada ser y cosa dejó en su lugar. El hombre en materia no puede alcanzar los mundos superiores. Cada mundo está acondicionado perfectamente para quienes lo habitan.
Los Seres Progresados – que son fluídicos – pueden por Justicia descender a los mundos inferiores. Los seres inferiores, como el hombre en materia, no pueden ascender a los mundos superiores. Es tan imposible como unir la noche con el día.
La Tierra fue condenada a esa catástrofe, porque los hombres se volvieron enemigos del Padre, porque pretendieron burlar Sus Leyes Divinas.
Bien sabéis cual será la horrenda suerte de los países de vuestra Tierra. Hoy en día los hombres disponen de medios tan espantosos para matar, que ninguna ciudad, pequeña o grande, podrá salvarse de la destrucción. Todo desparecerá, todo quedará convertido en nubes de polvillo negro. Todo el progreso alcanzado por el hombre, todo el genio creador que existiera en el decurso de treinta siglos, no quedará más que lacerados fragmentos o nombres huecos y ni siquiera tal vez eso quedará.
 Es preciso proveer desde ahora, desde hoy a los hombres de la Verdadera Substancia milagrosa proveniente del Padre: Los Divinos Efluvios del Amor, en su verdadera acepción, para poner a salvo por lo menos a los señalados por la Ley de Justicia. Pero aún no están ciertos de su elección ni logran entendernos.
Hoy, si el hombre no logra perfeccionarse y detener la ambición y reconocerse hermano de su hermano e hijo obediente del Padre, acontecerá nuevamente otra batalla del hombre y los elementos que le permiten su vida.
Comenzará esta batalla con las salvas de los volcanes, ciclones y terremotos. Se unificarán todas sus fuerzas y desencadenarán la tempestad máxima. Sobrevendrá desde los mares, un viento tan poderoso y vertiginoso que decapitará las montañas y romperá las escolleras naturales, como si fueran dunas de arena. Habrá torrentes y lluvias, truenos y relámpagos. El rugido ensordecedor de los océanos enfurecidos.
Los horrores del futuro comenzaron. El Apocalipsis tendrá una prórroga”.
(Nota del hermano redactor: Esta decisión del Divino Padre Creador, fue tomada en la fecha de este Mensaje, el 22 de julio de 1971. A la fecha de la redacción de este artículo, 9 de junio de 2019, han transcurrido ya 48 años, y es evidente que en nuestro planeta Tierra, se están cumpliendo con creces, los acontecimientos anunciado por los Maestros de la Cosmogonía en esta Revelación Sagrada).
“Los hombres terrícolas deben coger nuestros frutos y nutrirse. Cuiden los hombres su materia, que es muy delicada y precederá. Todo está sujeto a destrucción.
Deben los discípulos elegidos servir de Guía a los hombres del Planeta. A los que deseen escuchar a los 144 mil llamados, que traspasarán el Arco Celeste, con sus inmaculadas túnicas blancas.
Deben los discípulos predicar como el Mesías: Palabra y Amor hecho obras, materializadas en el más puro Amor.”
“Gloria a Dios en las alturas y paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad”.

Y hoy, junio de 2019:

El tenso momento que hoy vive la humanidad del planeta Tierra, a comienzos del siglo XXI de nuestra Era: Una guerra comercial entre dos poderosas potencias de la actual civilización, ambas con un terrorífico poder de destrucción por las armas nucleares.
El género humano terrestre tiene muy mala memoria: Recordemos que la guerra comercial fue una de las principales causas de la Primera Guerra Mundial, entre 1914 y 1918, que causó 31 millones de muertos, entre civiles y militares y 23 millones heridos.

He aquí la profecía de Madrecita Laura Antonia sobre la mortandad que acarrearía la Tercera Guerra Mundial Nuclear: …”esta humanidad próxima a sucumbir en manos de los hombres, cuya inteligencia esta limitada a crear armas poderosamente destructivas, que llevarán a la muerte a dos terceras partes de la humanidad”. (parte de la Segunda Profecía o Revelación de Madrecita Laura Antonia, publicada en Revista Astral N°2, de junio de 1972, en Santiago de Chile)

Que el Divino Padre Creador y Supremo Juez, se apiade de sus siervos fieles que lo sirven y adoran, respetando Sus Mandamientos, y la enseñanza de nuestro Divino Maestro Jesús, el Mesías: Amar a Dios por sobre todas las cosas y al prójimo como a sí mismo”. Pero ese amor debe entregarse en estricta justicia.
“Gloria al Divino Padre Creador en las alturas y paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad”.

lunes, 27 de mayo de 2019

Madrecita Laura Antonia es: “La Mujer Apocalíptica”.

LA MUJER APOCALÍPTICA.

Cuadro pintado por Monseñor Carlos Opazo Barragán, que fue el esposo, primer discípulo y secretario en las Incorporaciones de los Maestros de la Cosmogonía, durante 46 años, hasta el 24 de diciembre de 2003, fecha del fallecimiento de la Profeta del Divino Padre Creador en la Era del Apocalipsis.

El advenimiento de Madrecita Laura Antonia como la Profeta del Apocalipsis, está señalado en las Sagradas Escrituras de la Biblia, en el libro Apocalipsis, de Juan Apóstol, en el capítulo 12, Vs. 1, que dice: (solo vamos a analizar los párrafos pertinentes)
“1 Y apareció en el cielo una gran señal: Una mujer cubierta del Sol, y la Luna debajo de sus pies, y en su cabeza una corona de doce estrellas”.
Explicación: “Cubierta del Sol” que representa al Divino Padre Creador, Dios Todopoderoso, que la envía y protege a cumplir su misión religiosa y profética. “Y la Luna debajo de sus pies”, también apoyada y protegida por el Divino Maestro Jesús, el Mesías y sus Ángeles, que son los Maestros de la Cosmogonía Universal, que han llegado a la atmósfera terrestre, en sus Naves intergalácticas para proteger y guiar a la Profeta y sus discípulos. “Y una corona de doce estrellas”, se refiere a los doce Apóstoles del Mesías, que han reencarnado junto a la profetiza, para ayudarla en su misión, además de los otros fieles que escucharon y siguieron al Mesías durante su misión profética en Judea y que hoy han reencarnado junto a la profetiza del Apocalipsis.
“2 Y estando encinta, clamaba con dolores de parto, y sufría dolores por parir.
3 Y fue vista otra señal en el cielo; y he aquí un grande dragón rojo, que tenía siete cabezas y diez cuernos; y en sus cabezas siete diademas.”
4… “Y el dragón se paró delante de la mujer que estaba de parto, a fin de tragar al hijo, luego que ella lo hubiese parido.
5 Y parió un hijo varón, que había de regir todas las gentes con vara de hierro, y su hijo fue arrebatado para Dios y para su trono”.
Explicación: Ese fue el hijo primogénito de Madrecita, Manuel Antonio Núñez Alcaíno, que nació el 21 de septiembre de 1959 y desde la más tierna infancia denotó poseer una extraordinaria inteligencia y nobles sentimientos. Señalado por su trágico destino, Manolito falleció en un Hospital de Santiago, el 10 de noviembre de 1966, a la edad de siete años, a raíz de un error quirúrgico cometido por un médico extranjero, al practicarle una operación a la garganta.
Manolito era la reencarnación del Divino Maestro Jesús, el Mesías; por eso señala la Escritura que “había de regir a todas las gentes con vara de hierro”, y también que “fue arrebatado para Dios y para su trono”, porque el Divino Maestro Jesús, el Mesías, tiene su propio trono a la diestra del Trono del Divino Padre Creador.
“Y la mujer huyó al desierto, en donde tenía un lugar aparejado por Dios, para que ahí la alimentasen mil doscientos y sesenta días”.
Explicación: Madrecita Laura Antonia comenzó su ministerio religioso y profético en su domicilio de calle Caliche 972, en el barrio Recoleta en Santiago, y en mayo de 1973, después de sus respectivas separaciones conyugales, inició una nueva etapa en su misión, estableciese su nuevo hogar junto al hermano Carlos Opazo Barragán, su esposo ante el Divino Padre, en matrimonio bendecido por los Maestros de la Cosmogonía. Ella trajo consigo a sus tres hijos pequeños, quedando los dos mayores y ya adolescentes, voluntariamente junto a su padre en Santiago.
Madrecita siempre vio en sus sueños a La Pintana como un desierto. Esa fue la “huida al desierto” de la Escritura, donde ella fue alimentada con la Gracia y la Sabiduría del Padre, hasta el último día de su existencia terrena.
“9 Y fue lanzado afuera aquel grande dragón, aquella antigua serpiente, que se llama diablo y Satanás, que engaña a todo el mundo, y fue arrojado en tierra y sus ángeles fueron lanzados con él”.
…
“13 Y cuando el dragón vio, que había sido arrojado en tierra, persiguió a la mujer, que parió al hijo varón.
14 Y fueron dadas a la mujer dos alas de grande águila, para que volase al desierto a su lugar, en donde es guardada por un tiempo, y dos tiempos, y la mitad de un tiempo, de la presencia de la serpiente”.
Explicación: Hemos anotado arriba que vivió en La Pintana, donde fue guardada por su esposo y discípulos, y en el plano Astral, por el Divino Padre, el Maestro y sus Ángeles, contra los embates del dragón.
“15 Y la serpiente lanzó de su boca en pos de la mujer, agua como un río, con el fin de que fuera arrastrada por la corriente”.
Explicación: Los enemigos de Dios, los mismos que antaño persiguieron al Divino Maestro Jesús, el Mesías, hasta hacerlo crucificar, estaban ahora reencarnados en el siglo XX en Chile, para perseguir y combatir a la profetiza de Dios Padre Creador. Ellos estaban al acecho, en distintos estratos de la sociedad, religiosos, militares y civiles, y actuaron con la calumnia criminal, ante la verdad del Mensaje sagrado y profético de Madrecita. No le pusieron clavos en sus manos y sus pies, ni corona de espinas en su cabeza, pero espiritualmente sí lo hicieron. La acción artera calumniosa y persistente de este grupo satánico, fue continuo durante todo el ministerio profético de Madrecita. He ahí figurado lo profetizado por la Escritura Sagrada: “el río de agua que la serpiente lanzó de su boca”.
“6 Mas la Tierra ayudó a la mujer y abrió la Tierra su boca, y sorbió el río, que había lanzado el dragón de su boca”.
Explicación: Todas las profecías de Madrecita sobre los Últimos Tiempos de la humanidad, o Apocalipsis, se fueron cumpliendo en la Tierra paulatinamente a través de sus 46 años de ministerio profético: las guerras y la violencia, las enfermedades incurables, el hambre masiva de pueblos enteros, los terremotos cada vez más violentos y destructivos, los fenómenos meteorológicos que ha traído destrucción y muerte. Faltan por cumplirse las guerras en Sudamérica y Chile, la Tercera Guerra Mundial nuclear, la destrucción por el fuego de la ciudad de la Bestia 666, nombrada por el Apóstol Juan, la erupción masiva de volcanes y el Día Final de la humanidad o Día de Yahvé.
“17 Se airó el dragón contra la mujer y se fue a hacer guerra contra los otros de su linaje, que guardan los Mandamientos de Dios y tienen el testimonio de Jesucristo”.
Explicación: las calumnias a Madrecita Laura Antonia, incluyeron a todos sus discípulos fieles.

“Gloria al Divino Padre Creador en las alturas y paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad”. 

lunes, 13 de mayo de 2019

Ya se está produciendo la muerte del mar…

El mar. (Imagen: Sputnik Mundo)


Se empieza a cumplir otra profecía de Madrecita Laura Antonia sobre los acontecimientos del Apocalipsis en nuestro planeta Tierra.
Madrecita Laura Antonia, (en octubre de 1944), la profeta chilena del Apocalipsis, en el siglo XX.




27 de abril de 1976, sueño profético de Madrecita Laura Antonia.

Madrecita veía que iba con su esposo, Monseñor Carlos, a visitar una playa de la provincia de Concepción, en Chile. Dejaban el auto en un bosque y caminaban por la playa.
Entonces veían que el mar estaba quieto, sin una sola ola. Estaba muerto. La playa estaba cubierta de un sinnúmero de peces, caracoles y crustáceos muertos. Decía ella: “Esto debe haber ocurrido recién. Es la tercera parte de las criaturas del mar que han muerto, en la tercera parte de los países que tienen costas. La matemática Perfecta del Padre. Todo está compartido”.
Pronto empezaba a heder la playa y debían huir de allí.
Comentario: En esta profecía de Madrecita Laura Antonia, encontramos una completa concordancia con las Sagradas Escrituras de la Biblia, en el último libro del Nuevo Testamento, el Apocalipsis de Juan Apóstol, en Capítulo 8, vs. 8, que dice: “Y el Segundo Ángel tocó la trompeta, y fue echado  en el mar como un grande monte ardiendo en fuego, y se tornó en sangre la tercera parte de la mar. 9 Y murió la tercera parte de las criaturas que había animadas en la mar, y la tercera parte de los navíos pereció”.
Este “grande monte ardiendo en fuego” es la visión espiritual de Profeta Juan, de las bombas nucleares explosionando sobre el mar, en la Tercera Guerra Mundial Nuclear.
Esta profecía de Madrecita Laura Antonia se complementa con la siguiente, 1°de junio de 1978: “Madrecita veía que llegaba un gran castigo del Padre para la humanidad impía: Todas las aguas del planeta se descomponían, estaban putrefactas, no se podían beber. Y además todos los ríos y arroyos estaban secos”.
También esta profecía de Madrecita se corresponde con la siguiente profecía del Apocalipsis de Juan Apóstol, Capítulo 8, vs.10: “Y el Tercer Ángel tocó la trompeta y cayó del cielo una grande estrella, ardiendo como una antorcha, y cayó en la tercera parte de los ríos, y en las fuentes de las aguas. 11 Y el nombre de la estrella se dice Ajenjo y la tercera parte de las aguas se convirtió en Ajenjo, y murieron muchos hombres por las aguas, porque se tornaron amargas”.
La visión de Juan Apóstol de la estrella que cae en las fuentes de las aguas, es evidentemente la figuración de la visión espiritual del profeta, de las bombas nucleares explosionando sobre la tierra.
Aunque estas profecías de Madrecita y las de Juan Apóstol en el Apocalipsis, corresponderían más bien a los efectos de la Tercera Guerra Mundial Nuclear, la realidad en nuestro siglo XXI es que, los océanos de nuestro planeta están muriendo, por efecto del cambio climático y las actividades del hombre. Analicemos una sobrecogedora crónica aparecida en estos días:

Registran más de 550 zonas muertas en los océanos.



La falta de oxígeno causada por actividades humanas y el calentamiento global asfixian la vida marina.

(de Mares Limpios, 09 octubre de 2018. Extracto)
“Las aguas costeras y marinas de muchas partes del mundo están siendo afectadas por la proliferación de algas y fitoplancton que disparan la creación de zonas muertas por escasa oxigenación, lo que limita la vida marina y destruye actividades económicas esenciales para las poblaciones costeras, como el turismo y la pesca, además de asfixiar la biodiversidad.
Los nutrientes que son liberados al medio ambiente por los procesos agrícolas, principalmente fósforo y nitrógeno, contaminan los cuerpos de agua y los drenajes que llegan al mar, donde favorecen la proliferación anormal de varias especies de algas, fenómeno llamado florecimientos algales nocivos (FAN) que generan eutrofización.
Lago eutrofizado. Imagen Ciencias de la Tierra.

Tan o más grave es la hipoxia (deficiencia de oxígeno) de los fondos marinos, sitios donde los agroquímicos afectan los ecosistemas, porque al penetrar los químicos en el agua, el oxígeno disuelto de forma natural se agota y muy pocos organismos logran sobrevivir en esa zona. Los peces migran a sitios más benignos, pero criaturas como los cangrejos no pueden escapar y mueren por falta de oxígeno.
…A las aguas abiertas de los océanos llega el calentamiento global, éstas pierden oxígeno, y el oxígeno pierde capacidad para alcanzar las profundidades.
Las zonas muertas del mundo pasaron a 405 en 2006 y, nueve años más tarde, los expertos habían identificado por lo menos 530 zonas muertas en los océanos, además de 228 sitios con eutrofización marina, cuyas dimensiones y persistencia crecen.
A través del río Mississippi, los agroquímicos terminan depositados en el Golfo de México, y hoy, el área muerta del Golfo de México alcanza 10 estados de Estados Unidos y sumaba casi 23 mil Km2 en enero de 2018, según documentó la Universidad de Duke en un estudio solicitado por la NOAA (Administración Nacional Oceánica y Atmosférica del Departamento de Comercio de Estados Unidos)”.
Mapa de zonas muertas de océanos. Imagen Tiempo.com 7 enero 2018

(Fin de la cita-extracto)
.
Y he aquí que nuestra insigne poetiza laureada Gabriela Mistral, Premio Nobel de Literatura en 1945, entre su extensa producción poética, es autora del poema “La muerte del mar”, calificado de “misterioso” por los entendidos, pero que hoy, ante el catastrófico fenómeno apocalíptico de la progresiva muerte de los océanos del planeta, adquiere un carácter profético.


Gabriela Mistral, la insigne poetiza chilena, Premio Nobel de Literatura de 1945.
(Imagen: Universidad de Chile)


Al respecto, es interesante recordar lo que Sócrates nos dice sobre la inspiración poética, en el Diálogo de Platón, “Ion o de la Ilíada”: … “que estos bellos poemas no tienen un carácter humano y no son obra de los hombres, sino que son divinos y provienen de los dioses, y que los poetas no son otra cosa que los intérpretes de los dioses, estando cada uno de ellos poseído por aquel de quien recibe la influencia”. (Pág. 147, Platón Obras Completas, Ed. Aguilar, 2ª Ed. 1974)

Poema “La Muerte del Mar” de Gabriela Mistral.


 Se murió el Mar una noche,
de una orilla a la otra orilla;
se arrugó, se recogió,
como manto que retiran.

Igual que albatros beodo
y que alimaña huida,
hasta el último horizonte
con diez oleajes corría.
Y cuando el mundo robado
volvió a ver la luz del día,
él era un cuerno cascado
que al grito no respondía.
Los pescadores bajamos
a la costa envilecida,
arrugada y vuelta como
la vulpeja consumida.
El silencio era tan grande
que los pechos oprimía,
y la costa se sobraba
como la campana herida.
Donde él bramaba, hostigado
del Dios que lo combatía,
y replicaba a su Dios
con saltos de ciervo en ira,
y donde mozos y mozas
se daban bocas salinas
y en trenza de oro danzaban
sólo el ruedo de la vida,
quedaron las madreperlas
y las caracolas lívidas
y las medusas vaciadas
de su amor y de sí mismas.
Quedaban dunas-fantasmas
más viudas que la ceniza,
mirando fijas la cuenca
de su cuerpo de alegrías.
Y la niebla, manoseando
plumazones consumidas,
y tanteando albatros muerto,
rondaba como la Antígona.
Mirada huérfana echaban
acantilados y rías
al cancelado horizonte
que su amor no devolvía.
Y aunque el mar nunca fue nuestro
como cordera tundida,
las mujeres cada noche
por hijo se lo mecían.
Y aunque el sueño él volease
el pulpo y la pesadilla,
y al umbral de nuestras casas
los ahogados escupía,
de no oírle y de no verle
lentamente se moría,
y en nuestras mejillas áridas
sangre y ardor se sumían.
Con tal de verlo saltar
con su alzada de novilla,
jadeando y levantando
medusas y praderías,
con tal de que nos batiese
con sus pechugas salinas,
y nos subiesen las olas
aspadas de maravillas,
pagaríamos rescate
como las tribus vencidas
y daríamos las casas,
y los hijos y las hijas.
Nos jadean los alientos
como al ahogado en mina
y el himno y el peán mueren
sobre nuestras bocas mismas.
Pescadores de ojos fijos
le llamamos todavía,
y lloramos abrazados
a las barcas ofendidas.
Y meciéndolas meciéndolas,
tal como él se les mecía,
mascamos algas quemadas
vueltos a la lejanía,
o mordemos nuestras manos
igual que esclavos escitas.
Y cogidos de las manos,
cuando la noche es venida,
aullamos viejos y niños
como unas almas perdidas:
"¡Talassa, viejo Talassa,
verdes espaldas huidas,
si fuimos abandonados
llámanos a donde existas,
y si estás muerto, que sople
el viento color de Erinna
y nos tome y nos arroje
sobre otra costa bendita,
para contarle los golfos
y morir sobre sus islas".

 “Gloria al Divino Padre Creador en las alturas y paz en la Tierra a los hombres de buena voluntad”.